Nunca habíamos estado tan pocas horas en Santiago. Llegamos la noche anterior desde La Paz en un pesado viaje con escalas en Arica e Iquique. Salimos a caminar en la mañana, alrededor del Cerro Santa Lucia y subimos luego hacia Plaza Italia, en un lado, una embarazada en mallas bailaba armónicamente sobre música de Violeta Parra y Antony and The Johnsons. Saliendo de la plaza para regresar al hotel tomamos dirección equivocada y cuando ya estábamos lejos un taxista nos llevó a la casilla de salida.




