Este mediodía llegamos a Coquimbo. Viajamos de Viña a Santiago por carretera y un avión nos fue enseñando por el camino una cordillera de los Andes escandalosamente nevada.
Coquimbo es una de las quince regiones en las que se divide Chile administrativamente. Su capital es La Serena y en valles maravillosos como el del Elqui se recogen frutas que comemos cuando en Europa no es temporada, cerezas, melocotones, aguacates que acá llaman palta... En ese valle se crió su premio Nobel, Gabriela Mistral y por aquí ejerció de maestra de escuela.
Todo lo que tengo ante mi vista es muy turístico, playa inmensa no demasiado poblada, aunque todo puede empeorar; gentes de fin de semana que van y vienen y se dejan sus pesos en el supercasino...Y una puesta de sol indescriptible.
No se si ustedes saben que estamos en plena Copa de America futbolística y eso es monotema. Esta tarde jugaban Colombia-Peru (0-2) y un partido mas del siglo, Argentina-Uruguay. Cuando estaba a punto de empezar a cantar, la disputa se estaba resolviendo con penaltys y todos mis posibles espectadores estaban en una sala contigua viendo en superpantalla el resultado. Mientras calentaba voz escuchaba voces y ¡ uys¡, hasta el desenlace final. Alegría chilena por la derrota de su rival mas temido y del que mas se alegran de su derrota: Argentina. Canté a satisfacción de todos creo y por ello, me dieron parabienes y me hice fotos mientras remátabamos la noche en el sushi bar.
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